Una buena campana no es la más vistosa: es la que extrae el aire necesario sin hacer ruido en tu cocina concreta.
La campana es uno de los aparatos más infravalorados de la cocina. Antes de fijarte en el diseño, responde dos preguntas: ¿tienes salida de aire al exterior o tendrás que recircular? ¿La placa está contra una pared o en isla?
Calcula la potencia que necesitas
El caudal mínimo se calcula multiplicando el volumen de tu cocina (ancho × largo × alto) por doce renovaciones de aire por hora. El resultado en m³/h es la potencia mínima. Si la cocina está abierta al salón, ajusta al alza.
Tipos según instalación
Para placas contra la pared: campanas decorativas verticales, inclinadas, horizontales o módulos de cajón que se ocultan en el mueble alto. Para cocinas con isla: campanas de techo, campanas suspendidas con tiro central, extractores downdraft que suben al pulsar un botón, o placas con extractor integrado.
Salida exterior o recirculación
La salida al exterior siempre rinde más: aspira los humos y los expulsa fuera. La recirculación pasa el aire por filtros de carbón activo y lo devuelve a la cocina; es la única opción cuando no se puede sacar conducto.
Ruido y comodidades
Entre 40 y 60 dB el funcionamiento es confortable; por encima resulta molesto. Cuanto mayor sea el cuerpo de la campana, menos ruido a igual potencia. El sensor de ambiente que regula automáticamente la potencia es una prestación muy cómoda.
Errores comunes
- Elegir solo por estética y olvidar la altura libre que tendrás bajo la campana al cocinar.
- Olvidar el conducto y los codos de salida: cada codo cerrado reduce el caudal real.
- No limpiar los filtros de aluminio (van al lavavajillas): un filtro saturado anula la extracción.
